Con el dorado como protagonista, Christophe Decarnin presentó una colección en la que predomina lo que mejor le ha funcionado desde hace varias temporadas: los minivestidos; ajustados, con brocados, flecos, y hombros estructurados.
A demás de estos ya básicos de Balmain, la marca dio un giro hacia looks más sofisticados que consisten en trajes estilo 70s, dejando atrás las piezas desgarradas de la primavera (algo que me da mucho gusto!).

